Anhelos de tres árbolesHace miles de años en una zona boscosa del medio oriente y a las faldas de una montaña, tres pequeños árboles se platicaban sus sueños, sus deseos sobre lo que querían llegar a ser cuando fueran grandes... El primero miraba hacia las estrellas y dijo: Seré un bello y gran baúl, que resguarde¡ El mayor tesoro, el más hermoso del mundo! El segundo arbolito, miraba un río que cruzaba por el valle en su camino al océano y comento: Quiero viajar a través de las aguas temibles de los mares y ¡ Llevar a bordo al Rey más poderoso del mundo, seré el barco más importante de la historia! El tercer arbolito miraba el valle, el río, la montaña, las cumbres llenas de nieve, el bellísimo cielo y expreso: No quiero irme de esta montaña nunca, quiero crecer tan alto y fuerte, que la gente cuando me mire, levante su mirada al cielo y piensen en nuestro Creador, que crezca tan alto... ¡Qué algún día, pueda tocar a Dios por un instante...! Pasaron muchísimos años, entre lluvias, vientos, sol y aquellos tres pequeños árboles, que ahora lucían altos y frondosos, llamaron la atención de los leñadores que subieron a la montaña con sus brillantes hachas al hombro; El primer leñador al ver uno de estos grandes árboles, manifestó: ¡Que hermoso árbol! Al caer el primero de los árboles, éste decía: ¡Ahora me convertirán en un espléndido baúl, lleno de valiosos tesoros!; El segundo leñador miró a otro de los árboles y afirmó: "Este árbol es perfecto para mí" y lo derribó, ¡Ahora a navegar en aguas temibles con un gran Rey! Gritaba alegre el árbol; El tercer árbol sintió temblar su corazón, cuando el último leñador le observaba lo alto y fuerte que estaba, tomaba su enorme hacha, diciendo: "Este es justo, lo que necesito" y el tercer árbol cayó... El primer árbol se emocionó al llegar a una carpintería, le fueron trabajando con la forma que esperaba, pero no le ponían tapa, era como una caja grande y pensó que le llevaban algún taller para adornar y terminarle como un grandioso baúl, pero no fue cubierto de oro ni llenado de joyas, lo colocaron como cajón para depositar alimento de los animales de la granja, en un pequeño pueblo... El tercer árbol triste y confundido puesto que fue cortado, la parte mayor en tablas, su punta en dos grandes troncos y le dejaron almacenado en una bodega, solo decía: ¡Lo único que deseaba era tocarte por un instante!... Y pasaron los años, a los árboles ya se les habían olvidado sus sueños y anhelos; Al primero, en una bellísima noche y bajo el resplandor de una fulgurante estrella, un joven bondadoso le limpio, le arreglo cuidadosamente, le cubrió con acogedoras cobijas y suaves mantas, al tiempo que decía a su esposa, "Yo hubiera querido hacerle con mis manos su cuna al bebé", una joven y angelical mujer, sonría al ver iluminada con la luz de la estrella, la clara y fuerte madera de la improvisada cuna, al tiempo que colocaba al recién nacido dentro y comentaba: ¡Este pesebre es hermoso!, al escuchar esa vos irresistible, el árbol comprendió: ¡Que contenía el tesoro más valioso del mundo!... Meses después, el tercer árbol aletargado un viernes temprano, colocaron los troncos de su punta en extraña forma, le cargo un hombre a través de una enfurecida multitud, pero despertó aterrado cuando traspasaron sus manos y pies del hombre, de forma que le unían a Él en un abrazo con sus troncos, se sintió áspero, feo y cruel; Pero cuando el sol brilló y la tierra tembló al morir el hombre que abrazó por tanto tiempo, comprendió: ¡Que Dios no solo le concedió tocarlo, sino abrazarlo, cargarlo, y ser bañado por la sangre santísima del Salvador! Y que a partir de ese día, el recordar sus troncos en forma de cruz, siempre pensarán en Dios... |
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